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La guerra en Medio Oriente redefine el panorama del gasto global en TI: oportunidades y riesgos para América Latina
IDC predice que si el conflicto en Medio Oriente termina en tres meses, la tasa de crecimiento del gasto mundial en TI en 2026 bajará del 10% al 9%. La volatilidad de los precios de la energía, las interrupciones en la cadena de suministro y la aceleración de la infraestructura digital soberana se transmitirán a América Latina, donde la transformación digital regional enfrentará presiones de costos, pero los países exportadores de petróleo podrían beneficiarse, y la resiliencia de los servicios en la nube se convierte en un nuevo foco.
La guerra en Medio Oriente remodela el panorama global del gasto en TI: oportunidades y riesgos para América Latina
En marzo de 2026, IDC publicó el primer informe de evaluación sobre el impacto del conflicto de Medio Oriente en el gasto en TI. El informe señala que, en el escenario a la baja en el que el conflicto no dure más de tres meses, la tasa de crecimiento del gasto global en TI caerá del 10% previsto en el escenario base a aproximadamente el 9%. Aunque la magnitud del impacto parece moderada, seis mecanismos de transmisión —la volatilidad de los precios de la energía, la resiliencia de la nube y los centros de datos, la aceleración de la infraestructura soberana, la ciberseguridad, la interrupción de las cadenas de suministro y los cambios en el sentimiento de consumo e inversión— están remodelando la lógica subyacente del mercado tecnológico mundial.
Para América Latina, este conflicto no es un acontecimiento geopolítico lejano, sino un conjunto de variables que podrían alterar el ritmo de desarrollo de la economía digital de la región. Este artículo, basado en el marco de evaluación preliminar de IDC, reinterpreta este impacto global desde la perspectiva latinoamericana.
1. Impacto de los precios de la energía: dividendos fiscales para los exportadores de petróleo de América Latina y presión de costos para los importadores
El informe de IDC muestra que, tras la escalada del conflicto, el precio del crudo Brent subió de inmediato entre un 7% y un 8%, y podría mantenerse en el rango de 75 a 85 dólares. Si el conflicto se prolonga, el petróleo podría acercarse a los 100 dólares. El precio de la energía es el canal macroeconómico más central a través del cual este conflicto se transmite al gasto en TI.
América Latina presenta una división energética estructural: Brasil, México, Colombia y Ecuador son exportadores netos de petróleo, mientras que Chile, Perú, Uruguay y otros países dependen en gran medida de la energía importada. El aumento de los precios del petróleo mejorará directamente la cuenta corriente y la posición fiscal de los países exportadores, brindándoles un margen adicional para invertir en infraestructura digital. Por ejemplo, Petrobras podría obtener ingresos extraordinarios, lo que a su vez respaldaría proyectos de digitalización liderados por el gobierno. Por el contrario, el aumento del costo de las importaciones de energía en Chile y Perú elevará los gastos operativos de los centros de datos y los costos de producción manufacturera, comprimiendo los presupuestos de TI de las empresas.
La presión inflacionaria también merece atención. IDC señala que la inflación energética persistente podría retrasar los recortes de tasas de interés de los bancos centrales y endurecer las condiciones de financiamiento para las empresas. La mayoría de los bancos centrales de América Latina ya han subido significativamente las tasas de interés en los últimos dos años; si la inflación repunta nuevamente, la política monetaria podría permanecer restrictiva, lo que aumentará el costo de financiamiento de los proyectos de TI y frenará el gasto en digitalización de las pequeñas y medianas empresas.
2. Resiliencia de la nube y los centros de datos: las empresas latinoamericanas deben reexaminar los riesgos de arquitectura
IDC destaca que esta guerra ha hecho que, por primera vez, múltiples zonas de disponibilidad de los principales proveedores de nube del mundo se encuentren simultáneamente en una zona de conflicto activo. La vulnerabilidad de la arquitectura de nube ha quedado completamente expuesta; el despliegue multizona y multirregión está pasando de ser una mejor práctica a convertirse en un estándar mínimo.
El mercado de la nube en América Latina todavía se encuentra en una fase de rápida expansión, pero la mayoría de los despliegues se concentran en unas pocas regiones, como São Paulo en Brasil y Ciudad de México en México. El conflicto ha sido una llamada de atención para las empresas latinoamericanas: la ubicación física de los servicios en la nube no es infinitamente segura. IDC prevé que, a nivel mundial, las empresas acelerarán la adopción de arquitecturas multirregión y estrategias de dispersión geográfica; América Latina no será la excepción.Para el mercado latinoamericano, esto implica un doble impacto: primero, las empresas multinacionales que operan en América Latina exigirán a los proveedores de nube soluciones de recuperación ante desastres entre regiones, por ejemplo, estableciendo redundancia de datos entre Brasil, Chile y México. Segundo, la demanda de nubes soberanas y nubes privadas por parte de las empresas locales aumentará, especialmente en sectores clave como finanzas, gobierno y energía.
La evaluación de IDC sobre la "aceleración de la infraestructura soberana" también se aplica a América Latina. Aunque América Latina no tiene la riqueza petrolera de los países del Golfo, Brasil, Argentina y otros países han impulsado activamente políticas de "autonomía digital". El conflicto podría llevar a estos países a acelerar la construcción de centros de datos locales y plataformas nacionales de cómputo de IA pública, reduciendo su dependencia de los servicios de nube extranjeros.
3. Interrupción de la cadena de suministro: la manufactura latinoamericana bajo presión y se refuerza la lógica del nearshoring
El estrecho de Ormuz transporta aproximadamente el 20% del petróleo mundial y una proporción considerable del flujo de GNL. IDC advierte que si se produce una interrupción prolongada en el estrecho, los costos logísticos se dispararán y habrá retrasos en la entrega de componentes de electrónica de consumo. El mercado latinoamericano depende en gran medida de la importación de semiconductores y equipos electrónicos terminados desde Asia; una interrupción del transporte marítimo elevará directamente los precios de los equipos y retrasará el lanzamiento de nuevos productos.
Al mismo tiempo, la tendencia a la "regionalización" de las cadenas de suministro globales podría acelerarse. IDC mencionó que Lenovo está expandiendo su base de fabricación en Arabia Saudita, lo que muestra que Oriente Medio está tratando de integrarse en la cadena de suministro tecnológica global. Para América Latina, este evento, en cambio, refuerza el atractivo del nearshoring. México, como principal socio comercial de Estados Unidos, ve resaltada su ventaja de ubicación manufacturera en la gestión de riesgos de la cadena de suministro. Las empresas estadounidenses podrían trasladar aún más el ensamblaje electrónico de Asia a México para acortar distancias de transporte y reducir riesgos geopolíticos.
Sin embargo, la infraestructura logística interna de América Latina no es del todo adecuada. Problemas como la congestión portuaria y la insuficiencia ferroviaria pueden limitar la materialización oportuna de los beneficios del nearshoring. El informe de IDC señala que las interrupciones en la cadena de suministro podrían retrasar la construcción de nuevos centros de fabricación; si los países latinoamericanos quieren aprovechar la oportunidad, deben acelerar las inversiones en modernización de infraestructura.
4. Ciberseguridad y soberanía digital: una advertencia global provocada por el conflicto militar
IDC enumera la ciberseguridad como uno de los seis vectores de impacto. Durante el conflicto, el riesgo de ataques cibernéticos aumenta significativamente, y los gobiernos y las empresas se ven obligados a reforzar el gasto en seguridad. El mercado de ciberseguridad en América Latina ya es conocido por su alto crecimiento; este conflicto podría llevar a gobiernos y grandes empresas a reevaluar sus presupuestos de seguridad, pasando de ser "opcional" a "obligatorio".
Especialmente digno de atención es que el "consumo militar de semiconductores avanzados y memoria por parte de municiones inteligentes y drones" mencionado por IDC podría provocar tensión en el suministro mundial de chips. Aunque se trata de consumo en el ámbito de la defensa, desplazará la capacidad de producción de DRAM y NAND para el mercado civil. La industria electrónica y los proveedores de nube de América Latina enfrentarán presión por el aumento de los costos de almacenamiento, lo que a su vez afectará las decisiones de compra de TI de las empresas.
5. Flujos de capital y sentimiento inversor: ¿puede América Latina convertirse en un refugio seguro?El informe de IDC señala que el conflicto ha afectado la confianza empresarial y de los inversores, especialmente en la región de Oriente Medio y África. Aunque América Latina está lejos del epicentro del conflicto, la disminución del apetito global por el riesgo afectará los flujos de capital hacia los mercados emergentes. En el corto plazo, las bolsas y monedas latinoamericanas podrían verse presionadas, pero a mediano plazo, América Latina, como región políticamente neutral y rica en recursos, podría atraer parte de los fondos que se retiran de zonas geopolíticamente sensibles.
La inversión en infraestructura digital es el foco de atención del capital. IDC prevé que la inversión global en nube y almacenamiento seguirá siendo prioritaria, pero el aumento de los costos de construcción de centros de datos y el endurecimiento de las condiciones de financiamiento podrían ralentizar el avance de los proyectos. Varios países latinoamericanos han presentado planes de infraestructura digital, como la 'Estrategia Digital' de Brasil y el 'Plan de Seguridad de Internet' de México. Con restricciones presupuestarias, los gobiernos y las empresas pueden reordenar proyectos, dando prioridad a las iniciativas de soberanía digital ya iniciadas o de importancia estratégica.
6. Observaciones clave: La prueba de resiliencia de la transformación digital en América Latina
Con base en el análisis anterior, extraemos las siguientes observaciones desde una perspectiva regional:
1. La diferenciación energética determina la asimetría del impacto: Los exportadores de petróleo de América Latina (Brasil, México, Colombia) podrían obtener recursos fiscales adicionales, mientras que los importadores (Chile, Perú) enfrentan presiones de costos. Esta diferenciación afectará la suficiencia de los presupuestos digitales de cada país.
2. La actualización de la arquitectura de nube ya no es opcional: El despliegue en múltiples zonas de disponibilidad y la recuperación ante desastres entre regiones se convertirán en el requisito mínimo para que las empresas latinoamericanas adopten la nube. Los proveedores de servicios en la nube deberán aumentar sus inversiones redundantes en América Latina, aunque esto pueda incrementar los costos en el corto plazo.
3. La aceleración de la infraestructura digital soberana: El conflicto ha reforzado la búsqueda de autonomía digital por parte de los países. Brasil, Argentina y otros podrían acelerar la construcción de nubes y centros de datos locales para reducir su dependencia de tecnologías extranjeras.
4. Los riesgos en la cadena de suministro generan oportunidades de nearshoring: La incertidumbre en el Estrecho de Ormuz lleva a los compradores globales a diversificar proveedores. Países como México, cercanos a los mercados finales, podrían beneficiarse, pero deben resolver los cuellos de botella logísticos.
5. La ciberseguridad gana prioridad: Las empresas y gobiernos latinoamericanos aumentarán sus presupuestos de seguridad, y el mercado de ciberseguridad podría convertirse en un punto destacado de la inversión tecnológica.
7. Perspectivas a largo plazo para América Latina: Cambios estructurales en los próximos 5 a 10 años
Si bien este conflicto en Oriente Medio es un shock externo, ha acelerado algunas tendencias de largo plazo ya existentes en el desarrollo tecnológico de América Latina.
Primero, la soberanía digital pasa de la retórica a la acción. En los próximos 5 a 10 años, las principales economías de América Latina prestarán más atención al control autónomo de la infraestructura crítica. Esto incluye no solo plataformas de nube, sino también cables submarinos, comunicaciones satelitales y centros de datos locales. El modelo de 'nube soberana' propuesto por IDC (desde nube pública compartida hasta nube privada aislada) se convertirá en el marco de adquisición del sector público latinoamericano.Segundo, la manufactura de nearshoring encuentra su verdadero momento. La demanda de diversificación de las cadenas de suministro globales, combinada con la incertidumbre geopolítica, impulsará a México, Centroamérica y el sudeste de Brasil a convertirse en polos de producción de productos electrónicos, autopartes y dispositivos médicos. Pero América Latina debe resolver la estabilidad del suministro energético y la eficiencia logística y de transporte; de lo contrario, las oportunidades podrían ser captadas por el Sudeste Asiático y otras regiones.
Tercero, la transición energética se integra con la digitalización. América Latina posee abundantes recursos de litio y cobre, y es un proveedor clave de materias primas para la transición energética. La volatilidad de los precios del petróleo causada por los conflictos podría acelerar la transición energética global, aumentando así la demanda de los minerales latinoamericanos. La digitalización minera en Chile, Argentina y Perú se beneficiará, mientras que sectores emergentes como el hidrógeno verde y el almacenamiento de energía también podrían recibir más inversiones.
Cuarto, la integración regional gana un nuevo impulso. La infraestructura digital y el flujo transfronterizo de datos requieren coordinación regional. El Mercosur y la Alianza del Pacífico podrían fortalecer la coordinación en políticas digitales para responder a las demandas de arquitectura en la nube de las empresas multinacionales y a las presiones de soberanía de datos.
Por último, los inversores deben reevaluar sus modelos de riesgo. La prima de riesgo del mercado tecnológico global está aumentando; América Latina ya no se considera simplemente un "exportador de recursos" o un "mercado de consumo", sino un posible nodo de estabilidad en la cadena de suministro digital global. Los países que cuentan simultáneamente con recursos energéticos, talento digital y estabilidad política, como Chile y Brasil, recibirán más capital a largo plazo.
Este conflicto aún no está resuelto, e IDC también enfatiza que su pronóstico base se basa en el supuesto de un conflicto de corta duración. Para América Latina, la reacción más racional no es ajustar la estrategia por pánico, sino convertir el shock externo en una fuerza motriz estructural para la reforma interna. Cuando la industria tecnológica global entra en una "era de alto riesgo", que América Latina pueda convertirse en un oasis de estabilidad en la era digital, gracias a su dotación de recursos y a su ubicación geográfica, dependerá de si los decisores de hoy pueden ver la dirección a largo plazo detrás de esta onda expansiva.
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