Boletín regional
Desde la lucha contra el crimen hasta la reconfiguración política: el impacto económico de la ola ultraderechista en América Latina
A medida que el "modelo Bukele" se replica en varios países, las fuerzas ultraderechistas en América Latina están surgiendo rápidamente bajo el pretexto de combatir el crimen. Esta transformación política está reconfigurando el panorama económico regional: la mejora de la seguridad a corto plazo podría atraer inversiones, pero los riesgos para el Estado de derecho a largo plazo y la incertidumbre de las políticas populistas merecen cautela.
De la lucha contra el crimen a la reconfiguración política: el impacto económico de la ola ultraderechista en América Latina
Fenómeno: la difusión regional del modelo Bukele
Según Associated Press, América Latina está experimentando un giro político hacia la derecha centrado en la "lucha contra el crimen". Las políticas de mano dura del presidente salvadoreño Nayib Bukele —incluyendo arrestos masivos y estado de emergencia— han reducido significativamente la tasa de homicidios del país, manteniendo un alto nivel de apoyo popular. Este modelo está siendo adoptado por varios países como Argentina, Perú y Ecuador, donde candidatos ultraderechistas ganan elecciones impulsados por el miedo al crimen.
Esta tendencia no es un evento político aislado, sino el producto cruzado de una crisis de gobernanza profunda y el auge del populismo en la región. Para la economía regional, conlleva expectativas de mejora a corto plazo en el entorno de seguridad, pero también suscita profundas dudas sobre el estado de derecho, el clima de inversión y el crecimiento a largo plazo.
Por qué ocurre: fracaso de la gobernanza y vacío de seguridad
América Latina es una de las regiones con mayor tasa de violencia criminal del mundo; alberga solo el 8% de la población mundial, pero concentra el 33% de los homicidios globales. Los gobiernos tradicionales de izquierda y centro han tenido una eficacia limitada para contener el crimen organizado y la violencia de las pandillas, lo que ha llevado a que la población anhele "mano dura" por encima de la preocupación por las libertades civiles. La lenta recuperación económica tras la pandemia de COVID-19 y el aumento de la pobreza han intensificado la inseguridad social, proporcionando un caldo de cultivo para las promesas de "ley y orden" de la ultraderecha.
Dimensión nacional: ¿quién está cambiando?
- El Salvador: El gobierno de Bukele ha encarcelado a miembros de pandillas con una actitud de "guerra", reduciendo drásticamente la tasa de criminalidad, aunque las libertades civiles se han visto gravemente restringidas. Su modelo se ha convertido en un referente regional.
- Argentina: El candidato ultraderechista Javier Milei ganó las elecciones generales de 2023, con un paquete de políticas que incluye un drástico ajuste fiscal y lucha contra el crimen, pero la reforma económica enfrenta una enorme resistencia.
- Perú: Tras la agitación política, el nuevo gobierno ha adoptado medidas de seguridad estrictas, pero la división social sigue siendo grave.
- Ecuador: Debido a motines carcelarios y violencia relacionada con el narcotráfico, el presidente declaró el estado de emergencia y el ejército intervino en la seguridad.
- Honduras, Guatemala y otros países centroamericanos también se están aproximando a modelos similares.
Dimensión sectorial: ¿qué industrias se benefician?
1. Seguridad y tecnología de vigilancia: Los gobiernos incrementan las compras de equipos policiales, cámaras de vigilancia, sistemas biométricos, drones, etc., lo que genera un aumento de pedidos para las empresas relacionadas. 2. Infraestructura y operación penitenciaria: Los arrestos masivos provocan el hacinamiento en las prisiones, creando oportunidades para la construcción de nuevas cárceles y prisiones privadas, aunque con mayores riesgos para los derechos humanos. 3. Ciberseguridad y peritaje informático: Aumenta la demanda para combatir el ciberdelito y la obtención de pruebas digitales. 4. Servicios financieros y seguros: La disminución de la tasa de criminalidad puede llevar a una reducción de las primas de seguros de propiedad, pero la incertidumbre política podría contrarrestar parte de estos beneficios.Por el contrario, sectores como el turismo y el comercio minorista, que se vieron afectados por el entorno violento, podrían recuperarse gracias a la mejora de la seguridad, pero si las políticas de ultraderecha provocan agitación social, la recuperación de estos sectores también se verá obstaculizada.
Dimensión de inversión: ¿hacia dónde fluye el capital?
A corto plazo, la mejora del entorno de seguridad podría atraer inversión extranjera hacia áreas que antes se veían limitadas por problemas de orden público, como la manufactura, la minería y la energía. Por ejemplo, El Salvador, gracias a la disminución de la tasa de criminalidad, ha atraído a algunas empresas tecnológicas para instalar centros de datos. Sin embargo, los inversores se preocupan más por la estabilidad de las políticas, el estado de derecho y la protección de los derechos de propiedad. Los gobiernos de ultraderecha suelen tener tendencias populistas y nacionalistas económicas, y pueden adoptar medidas intervencionistas en el mercado, como la propuesta de dolarización de Milei que causó una conmoción financiera en su momento. Además, organizaciones como Amnistía Internacional critican constantemente las "detenciones arbitrarias" en El Salvador, y su riesgo jurídico podría frenar la entrada de capital a largo plazo.
Panorama general de la economía regional: oportunidades y riesgos coexisten
- El impacto general de esta ola en la economía regional se muestra diferenciado:
- Efecto positivo a corto plazo: La mejora de la seguridad pública podría aumentar la confianza del consumidor, impulsar la actividad comercial y reducir las pérdidas económicas directas causadas por la delincuencia. El Banco Mundial estima que América Latina pierde alrededor del 3% del PIB debido a la violencia; si la tasa de criminalidad sigue disminuyendo, esta pérdida podría liberarse.
- Riesgo potencial a largo plazo: La incertidumbre política de los gobiernos de ultraderecha, el debilitamiento de las instituciones democráticas y el aumento de la confrontación social podrían empeorar aún más un entorno empresarial ya frágil. Además, las restricciones a las libertades civiles podrían provocar sanciones internacionales o una reducción de la ayuda, afectando la financiación de la deuda externa.
Observaciones clave
1. El "éxito" del modelo Bukele se está replicando, pero los fundamentos políticos y económicos de cada país son diferentes, por lo que los resultados varían. 2. La industria de la seguridad se ha convertido en un nuevo punto de crecimiento, pero su sostenibilidad depende del marco legal y la supervisión democrática. 3. Los inversores deben distinguir entre "mejora del orden público" y "estabilidad de las políticas", y el peso de esta última puede ser mayor. 4. La polarización política regional podría intensificarse, y la agenda de reformas económicas se ve desplazada por los temas de seguridad. 5. El atractivo de América Latina en la competencia global de nearshoring podría aumentar gracias a la mejora de la seguridad, pero persisten las debilidades en el estado de derecho.
Perspectivas a largo plazo para América Latina (próximos 5-10 años)
En los próximos 5-10 años, uno de los cambios estructurales más destacados en América Latina será la evolución del "modelo de gobernanza de la seguridad". La ola de ultraderecha podría dar lugar a un nuevo paradigma de gobernanza: obtener orden mediante medidas contundentes, pero a costa de una disminución de la calidad democrática. En lo económico, América Latina podría entrar en una etapa de desarrollo de "alto costo de seguridad": los gobiernos necesitarán invertir más recursos en mantener el orden público, al tiempo que abordan las deficiencias en bienestar social, educación e infraestructura. La sostenibilidad de este modelo para generar crecimiento económico dependerá de si logran encontrar un equilibrio entre coerción y libertad, eficiencia y derechos humanos. Para los inversores de China, Estados Unidos y Europa, América Latina ya no es simplemente un proveedor de materias primas, sino un mercado que está siendo redefinido por la agenda político-seguridad: mientras el riesgo de seguridad disminuye, el riesgo político puede aumentar.En el futuro, la trayectoria de desarrollo de América Latina dependerá de si los gobiernos de extrema derecha pueden transformar las mejoras de seguridad a corto plazo en dividendos institucionales a largo plazo, y si los mecanismos de cooperación regional (como el Mercosur y la Alianza del Pacífico) pueden mantener la integración económica en medio de las fluctuaciones políticas. Si tienen éxito, América Latina tiene el potencial de convertirse en un "refugio de seguridad" poco común a nivel mundial; si fracasan, podría caer en un estancamiento de gobernanza más profundo, afectando así su posición en el panorama de los mercados emergentes.
Brújula de fuentes · latamreport
latamreport sitúa esta nota en LATAM Report publica análisis y boletines multilingües.: los Enlaces de fuentes deben abrirse antes de reutilizar el resumen. Boletín regional / Materias primas y comercio / Infraestructura LATAM explica el ángulo editorial local; fechas, nombres y cambios de estado aún requieren comprobación.