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Perspectiva económica de América Latina para 2025: en busca de transformación entre la sombra de Trump y los riesgos climáticos

Basado en el informe anual de Americas Quarterly, analizar cuatro grandes tendencias que afectarán a América Latina en 2025: el regreso de Trump a la Casa Blanca, la intensificación del cambio climático, la evolución de la delincuencia y la caída de las tasas de natalidad, así como la trayectoria de transformación de la economía regional entre oportunidades de recursos y riesgos externos.

Riesgos externos y resiliencia interna: la doble prueba de América Latina en 2025

El comienzo de 2025 encuentra a la economía latinoamericana en un estado de optimismo y ansiedad a la vez. Se prevé que el PIB regional crezca un 2,5%, una cifra que, aunque sigue rezagada frente a otros mercados emergentes del mundo, insinúa una posible inflexión en comparación con el promedio de apenas 0,9% de la última década. La inflación, el desempleo y la pobreza siguen disminuyendo, y Argentina muestra signos de recuperación bajo reformas radicales, lo que hace abrigar esperanzas a más de un observador. Sin embargo, todo ese optimismo queda ensombrecido por una misma variable: el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.

El cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino la “nueva normalidad” que está reconfigurando el panorama político latinoamericano. Desde la sequía en Ecuador que provocó apagones masivos y sacudió la campaña presidencial, hasta las inundaciones en el sur de Brasil que golpearon la economía regional, pasando por los niveles históricamente bajos del río Amazonas, los fenómenos climáticos extremos están pasando de ser “desastres naturales” a convertirse en riesgos sistémicos para la economía y la política.

Al mismo tiempo, América Latina experimenta una revolución demográfica silenciosa: la caída de la tasa de natalidad supera con creces lo previsto, lo que tendrá profundas implicaciones para los sistemas de pensiones, el mercado laboral y los patrones de crecimiento a largo plazo. Estas tendencias se entrelazan y obligan a los países de la región a buscar un nuevo equilibrio entre las presiones externas, las restricciones ambientales y las reformas internas.

Trump 2.0: riesgos estratificados y nueva dinámica regional

El regreso de Trump es la mayor incertidumbre a la que se enfrenta América Latina en 2025. En comparación con su primer mandato, ahora prestará más atención a los temas de inmigración y drogas, lo que significa que la región está más que nunca en el centro de las políticas de Estados Unidos. Sin embargo, esa atención no es una “preocupación” homogénea, sino que presenta riesgos claramente estratificados.

México se encuentra, sin sorpresa, en el nivel más alto de riesgo. Su ubicación geográfica, su dependencia comercial y su profunda integración manufacturera lo hacen extremadamente vulnerable a los aranceles y a los choques de política. En un contexto en el que el ánimo de los inversionistas ya se ha deteriorado por las preocupaciones fiscales, la amenaza de Trump podría empujar directamente a la economía mexicana hacia una recesión. Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citi, advierte que el mercado subestima enormemente el riesgo del impacto del Trump 2.0 sobre México.

El segundo escalón lo integran Venezuela, Cuba y Nicaragua. El destino de estos países dependerá de cómo el equipo de Trump maneje la política de “máxima presión”. Una estrategia demasiado agresiva podría provocar una nueva ola migratoria, algo que la Casa Blanca no quiere ver. Al mismo tiempo, Trump podría mostrar gestos de buena voluntad hacia aliados ideológicos (como Milei en Argentina y Bukele en El Salvador), mientras que podría adoptar una actitud confrontativa hacia líderes considerados “pro-China” o “débiles”, como Petro en Colombia y Lula en Brasil.Pero los países latinoamericanos no carecen de bazas. Tras la prueba de la pandemia y la agitación política de los últimos años, la mayoría de los presidentes latinoamericanos cuentan con niveles de aprobación más altos que hace unos años. La presidenta mexicana, Sheinbaum, ha dejado claro que si Estados Unidos impone aranceles adicionales, México tomará represalias. Esto significa que el "garrote" de Trump podría encontrar una respuesta más dura, y ambas partes entrarán en un juego de alto riesgo. Para los países que sepan maniobrar con destreza, la cooperación en seguridad y los acuerdos de nearshoring pueden convertirse en herramientas para aliviar las tensiones, e incluso transformarse en nuevas oportunidades de inversión.

El riesgo climático se convierte en variable económica: la advertencia de Ecuador al Canal de Panamá

En 2024, el cambio climático completó en América Latina su salto de "tema ambiental" a "riesgo económico central". Ecuador sufrió la peor sequía en 60 años; la paralización de las centrales hidroeléctricas provocó apagones de hasta 14 horas diarias, lo que destruyó directamente la ventaja de reelección del presidente Noboa. Las inundaciones en Porto Alegre, Brasil, mantuvieron cerrado el principal aeropuerto durante seis meses, con un impacto visible en el PIB nacional. Los niveles de los afluentes del río Amazonas cayeron a su punto más bajo en 120 años, y más de 400.000 niños perdieron el acceso a la educación o a los servicios de salud debido a la interrupción de la navegación fluvial. Estos eventos ya no se consideran desastres naturales aislados, sino señales de que el calentamiento global ha entrado en la "realpolitik".

El significado del riesgo climático para los inversores es claro: los modelos económicos y de riesgo tradicionales probablemente tendrán que incorporar más dimensiones climáticas. Aún más preocupante es el efecto de "punto de inflexión": si la selva amazónica pierde su capacidad de autorregulación debido a incendios y sequías, los patrones de precipitación de toda Sudamérica cambiarán permanentemente, lo que sería una catástrofe para la economía regional.

Sin embargo, en la crisis también se gestan oportunidades. América Latina posee gran parte de los minerales críticos del mundo para la transición energética, como el litio y el cobre, y su papel en la cadena de suministro de energía limpia es cada vez más importante. Incluso si la Casa Blanca se muestra escéptica ante el cambio climático, la demanda mundial de tecnologías verdes seguirá impulsando la inversión en los minerales de la región. La clave está en si América Latina puede aprovechar esta ventana para evitar caer en una nueva "maldición de los recursos" y convertir el desarrollo minero en actualización tecnológica y en industrias complementarias.

Punto de inflexión demográfico: la caída de la fertilidad y el rediseño del modelo de crecimiento

América Latina está experimentando un colapso repentino de la tasa de fertilidad, a una velocidad que supera casi todas las proyecciones. No se trata solo de un fenómeno social, sino de una variable central del modelo de crecimiento económico. La desaparición del dividendo demográfico impactará directamente la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y agravará la presión por la escasez de mano de obra. Para las economías acostumbradas a depender de una población joven para impulsar el consumo y la producción, esto significa que deben acelerar la transición hacia industrias automatizadas y de alto valor agregado, o ajustar las políticas migratorias para cubrir el déficit.

Pero el cambio demográfico también puede generar nuevos impulsos. La reducción de la fuerza laboral obligará a las empresas a mejorar la productividad total de los factores, y los gobiernos podrían revisar la eficiencia de los sistemas de educación, salud y bienestar social. Para los inversores, las ciudades y países que logren primero completar reformas de sus sistemas de seguridad social y crear un entorno atractivo para los inmigrantes podrían desarrollar nuevas ventajas competitivas más rápidamente.

Divergencia de reformas: ¿puede el "experimento" de Argentina convertirse en modelo regional?En el contexto de un crecimiento regional globalmente lento, el desempeño de los países muestra marcadas divergencias. Argentina ha experimentado un repunte económico bajo las reformas radicales de Javier Milei; si este impulso se mantiene, ofrecería una rara "historia de éxito reformista" para la economía latinoamericana, durante mucho tiempo estancada, y serviría de referencia para otros países. Mientras tanto, el exministro de Hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas, observa que la mayoría de la gente en la región no es ni extremadamente pesimista ni excesivamente optimista sobre el futuro, sino que se encuentra en un estado de "incertidumbre pero aceptable".

Brasil y México, como las dos mayores economías de la región, enfrentan cada uno sus propios desafíos internos: Brasil necesita equilibrar la disciplina fiscal con el gasto social, mientras que México debe lidiar con el déficit fiscal y la caída de la confianza de los inversores. En contraste, países más pequeños como República Dominicana, El Salvador y Uruguay muestran un mayor optimismo. Esta divergencia sugiere que América Latina ya no es un bloque monolítico; los inversores necesitan evaluar riesgos y oportunidades país por país con mayor precisión, en lugar de aplicar un único "descuento latinoamericano".

Observaciones clave

1. Los riesgos externos devoran los logros internos: La incertidumbre de las políticas de Trump podría revertir el impulso de recuperación de América Latina, con México como el más afectado, pero la capacidad de respuesta de los demás países de la región determinará el grado de divergencia. 2. El riesgo climático ha pasado de ser un tema "verde" a una variable macroeconómica: Sequías, inundaciones e incendios forestales están reescribiendo los resultados electorales y los planes de inversión en infraestructura; el costo de la adaptación climática debe incorporarse a las finanzas públicas y a la evaluación de proyectos. 3. El punto de inflexión demográfico se acerca silenciosamente: La caída de la tasa de fecundidad, más rápida de lo esperado, obligará a América Latina a abordar anticipadamente la presión sobre las pensiones y la transformación de la fuerza laboral, lo que plantea un desafío sustancial a la tasa de crecimiento a largo plazo. 4. La ventana de reformas se abre, pero aún no se ha convertido en tendencia: La recuperación de Argentina es por ahora un caso aislado, pero si persiste, podría ofrecer una vía práctica de economía política para otros países con alto endeudamiento y bajo crecimiento. 5. Las oportunidades de la reconfiguración de recursos y cadenas de suministro superan a los desafíos: La transición energética global y el nearshoring traen a América Latina oportunidades de reindustrialización, pero con la condición de resolver los cuellos de botella de infraestructura, la incertidumbre política y la vulnerabilidad climática.

Perspectiva de las tendencias de largo plazo en América Latina: ¿Podrá superar la "trampa del ingreso medio"?

En los próximos 5 a 10 años, América Latina se encontrará en la confluencia de dos grandes ciclos: uno, la reorganización geoeconómica de las cadenas de suministro globales que pasan del "offshoring" al "nearshoring" y al "friendshoring"; y dos, la explosión de la demanda de minerales críticos impulsada por el proceso mundial de descarbonización. América Latina es a la vez un beneficiario potencial de la reconfiguración de las cadenas de suministro —México y Centroamérica podrían atraer más capacidad manufacturera— y un garante de recursos para la transición energética, ya que el litio, el cobre y la plata de Chile, Argentina y Perú desempeñarán un papel clave.Pero la experiencia histórica demuestra que el auge de los recursos no se traduce automáticamente en crecimiento sostenido. Que América Latina logre salir del viejo ciclo de «exportación de recursos e importación de consumo» depende de si los países pueden completar tres tareas clave en los próximos años: primero, aumentar la inversión en infraestructura y digitalización, mejorando la eficiencia logística y la conectividad industrial; segundo, mejorar la educación y la formación de habilidades para que la fuerza laboral se adapte a las nuevas demandas económicas; tercero, establecer un sistema más sólido de adaptación climática y protección social para resistir los impactos del clima extremo.

Si estas reformas logran avanzar, América Latina podría superar la trampa de bajo crecimiento de menos del 1% de la última década y volver a ser un polo importante en la asignación global de capital. Si se estancan, podría caer nuevamente en el destino cíclico de «optimismo-decepción». 2025 es solo un año clave en esta larga transición, pero es suficiente para revelar la elección de rumbo futuro de la región.

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  1. https://americasquarterly.org/article/four-trends-that-will-define-latin-america-in-2025Primary

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