América Latina digital

El otro lado de la prosperidad de las Technolatinas: de los oligarcas digitales globales a la nueva estructura centro-periferia

En América Latina han surgido verdaderos gigantes nativos de plataformas digitales, pero detrás de estas Technolatinas, los oligopolios tecnológicos globales siguen controlando los servicios en la nube, el procesamiento de datos y la infraestructura de red. Este artículo desglosa esta estructura de "centro-periferia digital" desde una perspectiva de economía regional.

La economía digital de América Latina está configurando una estructura dual: en la superficie, los gigantes locales de plataformas, llamados “Technolatinas”; en la profundidad, el sistema de datos e infraestructura controlado por los oligopolios tecnológicos globales. Solo superponiendo ambas capas se puede comprender realmente el cambio que América Latina está experimentando.

I. La prosperidad real de la capa de aplicaciones

En la última década, en América Latina ha surgido un grupo de empresas de internet de consumo con efectos de escala. Según el informe publicado por Phenomenal World, Mercado Libre ya es la plataforma digital más grande de América Latina, con una capitalización de mercado de unos 50.000 millones de dólares; la transformación del comercio digital de la brasileña Magazine Luiza (Magalu) elevó su valor de mercado a aproximadamente 25.000 millones de dólares; Nubank, por su parte, cubre a unos 70 millones de clientes y se ha convertido en el mayor banco digital de la región. Estas empresas han construido un ecosistema comercial local completo en el comercio electrónico, los pagos digitales y el comercio minorista, y también han cambiado el estereotipo externo de que América Latina “solo produce materias primas”.

Pero su éxito se concentra sobre todo en la capa de aplicaciones: optimizan transacciones, pagos, logística e interfaz de usuario, en lugar de construir de forma independiente la infraestructura de nube, los algoritmos y los centros de datos. Esto ha creado una relación de colaboración asimétrica entre ellas y los oligopolios tecnológicos globales.

II. ¿Por qué surgen precisamente en esta época?

El trasfondo histórico del surgimiento de las Technolatinas coincide con el período en que el capital global adoptó la forma de “oligopolios digitales”. Según los datos de Forbes Global 2000 citados en el informe, en 2010 Google ocupaba el puesto 120 y Amazon el 315; para 2024, han ascendido al puesto 10 y al 6, respectivamente. Microsoft subió del puesto 49 al 8, y Alibaba y Tencent también entraron entre los 50 primeros. El oligopolio tecnológico global, formado por empresas estadounidenses y chinas, se ha convertido en un centro de poder con verdadera capacidad de asignación a escala mundial.

Esta estructura oligopólica presenta varios rasgos distintivos. Primero, es a la vez competitiva y colaborativa. Google donó el Kubernetes de código abierto a la Linux Foundation, que luego se convirtió en un estándar de nube respaldado conjuntamente por Amazon, Tencent, Apple y Microsoft. Segundo, integración vertical: los gigantes tecnológicos no solo hacen software, sino también dispositivos, chips, centros de datos, cables submarinos e incluso redes 5G. Tercero, vinculan los activos intangibles a las redes físicas y establecen así barreras de entrada sumamente altas. Para los emprendedores latinoamericanos, competir contra estos activos subyacentes es, en esta etapa, una alternativa menos eficiente que utilizarlos.

III. La división asimétrica del trabajo del centro a la periferiaEsta disposición no solo brinda al Sur Global la oportunidad de “incorporarse a la economía digital”. Carina Borrastero e Ignacio Juncos observan en *Technolatinas* que las grandes empresas tecnológicas suelen ubicar en América Latina las operaciones de marketing, atención al cliente, ventas y uso intensivo de datos, mientras mantienen en sus sedes centrales la investigación y el desarrollo de alto valor y las decisiones clave. Un aspecto más sutil es que muchos cargos directivos de los unicornios tecnológicos latinoamericanos suelen estar ocupados por ejecutivos procedentes de las empresas oligopólicas globales. Esto configura una nueva relación centro-periferia: la periferia no es un espacio vacío, sino que se inserta directamente en las posiciones estructurales definidas por el centro.

Las Technolatinas no son solo víctimas en esta relación. Gracias a su comprensión del mercado local, logran aprovechar las herramientas externas para capturar valor y han desarrollado nuevos modelos de rentabilidad. Pero ese modelo no equivale a autonomía tecnológica. Son más bien “intermediarios regionales del oligopolio tecnológico global”: al tiempo que crean empleo y servicios locales, transfieren rentas a las sedes globales de China y Estados Unidos.Ante la estructura de tres capas «oligarcas digitales globales—Technolatinas—usuarios latinoamericanos», una de las variables centrales de los próximos 5 a 10 años es cómo abordar la dimensión económica de la soberanía de datos. Si los países latinoamericanos actúan cada uno por su cuenta en materia de regulación de la economía digital, contratación de servicios en la nube, localización de datos y acuerdos comerciales regionales, es probable que los oligarcas tecnológicos sigan aplicándoles una tarificación por niveles. Por el contrario, si Brasil, México, Chile, Colombia y Argentina intentan establecer un mercado unificado de datos e infraestructura, parte de la arquitectura subyacente podría recuperar su carácter público, lo que a su vez reforzaría el poder de negociación de las Technolatinas en la cooperación externa.

El papel de América Latina en la economía digital no será solo el de otro mercado de frontera esperando ser explotado. Ya cuenta con una base de usuarios lo bastante grande y con empresas locales de aplicaciones lo bastante sólidas; la cuestión es si ese capital puede pasar de un «crecimiento como canal» a un «crecimiento como base». Desde la perspectiva de la confluencia de los cambios en el comercio mundial, la reorganización de las cadenas de suministro y la competencia tecnológica entre China y Estados Unidos, en los próximos diez años América Latina tiene al menos la oportunidad de volver a elegir su posición en la cadena de valor digital, en lugar de seguir aceptando pasivamente reglas establecidas por otros.

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  • Fuentes de información y datos:
  • Carina Borrastero y Ignacio Juncos, «Technolatinas», Phenomenal World, 8 de julio de 2025. https://phenomenalworld.org/analysis/technolatinas
  • Los datos del ranking Forbes Global 2000 se han tomado de dicho artículo.

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