Materias primas y comercio
De la participación pasiva a la estrategia activa: la gobernanza minera global se reestructura aceleradamente, y la posición de los minerales críticos de América Latina se vuelve prominente.
Los gobiernos de todo el mundo están pasando de ser observadores de la minería a estrategas activos para garantizar las cadenas de suministro de minerales críticos. Estados Unidos aumenta sus inversiones en América Latina, India lanza una misión nacional, los países africanos elevan sus tasas impositivas y Kazajistán busca una actualización industrial. América Latina, como región central de producción de litio, cobre y tierras raras, se está convirtiendo en un foco de la rivalidad entre grandes potencias, y sus ventajas en recursos están reconfigurando el panorama económico regional.
Introducción: La transformación histórica del rol del gobierno
Durante mucho tiempo, el sector minero estuvo dominado por empresas privadas, y los gobiernos actuaban principalmente como reguladores y recaudadores de impuestos. Sin embargo, la transición energética global y la competencia geopolítica están cambiando fundamentalmente este panorama: los minerales críticos (litio, cobalto, tierras raras, cobre, etc.) son considerados activos estratégicos para la seguridad económica y la defensa, y los gobiernos de diversos países están pasando de ser "espectadores" a "formuladores de estrategias", interviniendo profundamente en toda la cadena de valor minera mediante inversión directa, creación de empresas estatales, firma de acuerdos bilaterales y ajustes de políticas fiscales.
Las recientes medidas de Estados Unidos, India, República Democrática del Congo, Kazajistán y otros países marcan la aceleración de esta transformación en la gobernanza minera global. Para América Latina —una región que alberga aproximadamente el 60% de las reservas mundiales de litio, la mayor producción de cobre y vastos recursos de tierras raras— esta tendencia representa tanto una oportunidad como un desafío.
Estrategia estadounidense en América Latina: del libre comercio a la alianza de cadenas de suministro
Estados Unidos ha sido el más agresivo en el ámbito de los minerales críticos. Según la información de referencia, desde enero de 2025, Estados Unidos ha invertido más de mil millones de dólares en minerales críticos en América Latina, proporcionando capital, préstamos y acuerdos estructurados de compra a través de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE. UU. (DFC) y el Banco Interamericano de Desarrollo, dirigiendo directamente el flujo de minerales hacia la cadena de suministro estadounidense.
Chile se ha convertido en el pivote central de esta estrategia. Como el mayor productor mundial de cobre y el segundo productor de litio, Chile firmó una declaración conjunta con Estados Unidos para iniciar negociaciones formales sobre tierras raras y minerales críticos. En cuanto a proyectos cupríferos, varios proyectos en Chile, con una inversión total de más de 7 mil millones de dólares, están a punto de entrar en producción, mientras la demanda de cobre se mantiene alta debido a las energías renovables, las redes eléctricas y la electrificación. La intervención estadounidense busca reducir la dependencia del procesamiento chino de tierras raras (que representa más del 90% a nivel mundial) y asegurar las materias primas necesarias para vehículos eléctricos, semiconductores y defensa.
Además, Estados Unidos ha realizado importantes movimientos en Brasil y Argentina: invirtió 465 millones de dólares en capital en el proyecto de tierras raras Serra Verde en Brasil, y otorgó un préstamo de 100 millones de dólares (a través del Banco Interamericano de Desarrollo) para un proyecto de litio de 2.500 millones de dólares en Argentina. Cabe destacar que, a pesar del aumento de la inversión estadounidense, los países latinoamericanos no han cortado sus vínculos con China —China sigue dominando la etapa de procesamiento, y los gobiernos latinoamericanos tienden a adoptar una estrategia de "equilibrio multidireccional".
India mira hacia el este: en busca de litio en Argentina
India lanzó en 2025 la Misión Nacional de Minerales Críticos (NCMM), con el objetivo de establecer una cadena de suministro autosuficiente. La empresa estatal india KABIL ha firmado un acuerdo con la empresa estatal CAMYEN SE de la provincia de Catamarca, Argentina, para explorar recursos de litio en un área de 15.703 hectáreas. Además, India está evaluando adquisiciones de proyectos de cobalto y litio en Australia. Este movimiento refleja la preocupación de las economías emergentes asiáticas por su dependencia de las importaciones de minerales críticos y su voluntad de controlar directamente los recursos en los países productores a través de fondos soberanos y empresas estatales.
La escalada del nacionalismo de recursos en ÁfricaEl cambio de rol de los países africanos es más directo. La República Democrática del Congo clasifica el litio y el cobalto como minerales estratégicos, y ha aumentado las regalías del 3,5% al 10% de los ingresos brutos, al mismo tiempo que incluye elementos de tierras raras como uranio, tungsteno, niobio y tantalio en categorías de alta tasa impositiva. Este modelo de “impuesto ad valorem” impone costos independientemente de la rentabilidad de la empresa, lo que en esencia implica un cobro más alto de rentas de recursos. Ghana ha ajustado la tasa impositiva del oro a una escala móvil de hasta el 12%, mientras que Angola amplía el control estatal mediante la gestión de los ingresos petroleros. Esta tendencia indica que los países africanos ricos en recursos intentan obtener una mayor participación del auge de los minerales críticos, pero podría aumentar la incertidumbre para los inversores.
La ambición industrial de Kazajistán: Más allá de la exportación de materias primas
Kazajistán tiene más de 9,500 yacimientos minerales, de los cuales más de 100 contienen metales raros y de tierras raras. El país posee abundantes reservas de molibdeno, tungsteno, berilio y litio, y aproximadamente la mitad son considerados minerales críticos por Estados Unidos. La singularidad de Kazajistán radica en que no solo desea exportar materias primas, sino que también se dedica a establecer capacidades de procesamiento interno y clusters manufactureros, para lograr una transición de “exportación de recursos” a “transferencia de tecnología y fabricación de alta gama”. Esto proporciona otra referencia para los países latinoamericanos: la mera exportación de minerales puede no ser suficiente para el desarrollo económico a largo plazo; es necesario desarrollar el procesamiento downstream.
Perspectiva latinoamericana: Dividendos de recursos y juego estratégico
América Latina ocupa un papel central en esta transformación de la gobernanza minera global, que se manifiesta principalmente en:
1. Dotación de recursos excepcional: El cobre y litio de Chile, el litio de Argentina, las tierras raras y mineral de hierro de Brasil, y el cobre de Perú, constituyen nodos clave en el suministro global de minerales críticos. 2. Aceleración de la entrada de inversiones: La inversión de 1.000 millones de dólares de Estados Unidos es solo el comienzo, sumada a las inversiones competitivas de China, Europa, Japón, Corea del Sur y otros países, las entradas de capital minero en América Latina se mantendrán en niveles altos. 3. Divergencia del entorno político: Chile tiende a la cooperación abierta, manteniendo relaciones tanto con Estados Unidos como con China; Argentina colabora con capital extranjero a través de empresas estatales; Bolivia (aunque no se menciona en el texto) impulsa la nacionalización. En el futuro, podrían formarse dos modelos: el “cooperativo” y el “nacionalista”. 4. Cuellos de botella de infraestructura: Aunque las inversiones en proyectos de cobre son enormes, la minería latinoamericana enfrenta deficiencias generalizadas en electricidad, agua, puertos y logística, que se convierten en factores limitantes para la expansión de la capacidad.
Perspectivas para los próximos 5-10 años
- Los cambios estructurales más destacados en el ámbito de los minerales críticos en América Latina incluyen:- De proveedores a socios: Los países latinoamericanos ya no se limitan a aceptar inversiones pasivamente, sino que mejoran su poder de negociación mediante impuestos, requisitos de procesamiento local, participación estatal, etc., integrándose gradualmente en la cadena de valor global en los segmentos medios y superiores.
- El principal campo de batalla de la rivalidad entre China y EE. UU.: Estados Unidos amplía su influencia a través de la DFC y alianzas estratégicas, mientras que China mantiene el control mediante financiamiento de infraestructura y tecnología de procesamiento. Los países latinoamericanos podrían aprovechar la competencia para buscar mejores condiciones.
- Auge del nacionalismo de recursos: Tomando como referencia el aumento de impuestos en la República Democrática del Congo, algunos países latinoamericanos podrían imitarlo, incrementando el riesgo regulatorio para las inversiones mineras.
- Oportunidades de integración descendente: Si América Latina logra atraer la instalación de industrias de procesamiento de litio, fundición de cobre y refinación de tierras raras, cambiará el modelo de mera exportación de materias primas, creando empleos de mayor valor agregado.
- Impulso de la transformación digital y verde: La digitalización minera (automatización, operaciones remotas) y el uso de energía limpia (electricidad verde, equipos de minería eléctricos) podrían convertirse en nuevas ventajas para atraer inversiones.
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